Culminada la inauguración, la razón de ser del Museo debía ir encontrando un cauce propio dentro de las instituciones de su tipo. Lo nuevo consistía entonces, en acertar con la orientación correcta en el menor tiempo posible. La Fundación con gente de acción en sus filas, no dudó en comenzar esa búsqueda, en un ejercicio de prueba y error, donde algunas iniciativas fueron dando frutos, mientras que otras se malograban dejando sus enseñanzas, las que con el tiempo se fueron convirtiendo en el capital esencial para la institución.
Cuando se decide la construcción del Museo en las ruinas del edificio ex Municipio de 1906, debemos recordar que en la propia esquina de 17 y 18, había estado funcionando el HCD hasta 1976 y que en 1983 -ante el advenimiento de la democracia- el Cuerpo Municipal debido a la obra, estaba sin sede.
La propuesta fue, la de construir una sala de uso compartido con el Museo, preparada como Microcine para 110 personas y como sede alternativa para reuniones de público del Concejo con sus dieciséis bancas a las que se agregaba una sala de reuniones, cuatro salas para distintos bloques legislativos, presidencia, secretaría, archivo y servicios. En diciembre de 1983 todo estaba en construcción y el Cuerpo tuvo que sesionar provisionalmente en el Teatro Municipal. En suma, una deuda con el sistema representativo de Balcarce, que fue pagada recién el 24 de junio de 1987 y documentada mediante la sanción de la Ordenanza Nº30 de ese año. La inauguración oficial de las nuevas instalaciones, tuvo lugar el 9 de setiembre de 1987.